COMO ES MAZAMITLA
Mazamitla es la tierra charanda que se extiende hasta
confundirse con sus tejados; la de calles empedradas y fachadas con cal,
con guardapolvo de tierra. Sus viejas casonas son patios monásticos, que
inspiraron la obra arquitectónica de Luis Barragán y Rafael Urzua su
fiel compañero y amigo. Mazamitla, la de viejos portales que atraparon
las sombras de los abuelos y bisabuelos que veían crecer a sus nietos
jugando en el jardín principal.
Es la de frondosos fresnos, en que a su sombra descansó
José Parres Arias, quizás aclarando esas ideas que más tarde
comunicaría desde su cátedra en la Universidad.
Es la que acompañó a sus paseos de verano de los
seminaristas y niños del Padre Cuellar a La Zanja - hoy parque
municipal - a los Cazos - Fraccionamiento Campestre - y al Salto -
Rancho Cola Blanca de los Gutiérrez Cortina.

¡Cuanto ha cambiado sin cambiar Mazamitla!, hoy ostenta
un auditorio dedicado a la memoria de Diana Laura Rojas de Colosio.
De aquella Plaza de Toros a nacido el moderno lienzo "Trino Novoa".
Contrasta el paisaje nutrido de pinos, del Cerro del Tigre
(2740 MSNM), la moderna torre de microondas.
Y mas allá de entre el caserío, surge el olor a cajeta de
membrillo, conservas de frutas, rompope, longaniza, queso, crema y
mantequilla.
Como ignorar el despertarse con el trino de las aves;
recorrer sus calles muy temprano, oliendo al paso las exquisitas
corundas, gorditas y comalomas de trigo al uso antiguo. Los deliciosos
tamales de elote y todas esas exquisiteces que se consiguen por las
mañanas en el mercado. Mazamitla es gente amable y servicial, gente
sana y bien intencionada. No tema saludar con familiaridad, aquí
es costumbre que aún perdura.
Mazamitla es de hoteles tradicionales, campestres, posadas,
restaurantes y desarrollos campestres.
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